Crisis, no ruptura. Durante años, estas dos palabras han parecido incompatibles. En una sociedad que huye del malestar, del conflicto y de la incomodidad emocional, la crisis se ha convertido casi automáticamente en sinónimo de fracaso sentimental. Sin embargo, el nuevo libro de María Álvarez de las Asturias y Mercedes Honrubia García de la Noceda propone una mirada radicalmente distinta: la crisis no es el final de la pareja, sino muchas veces el comienzo de una relación más madura, consciente y verdadera.
Así lo defienden en su nuevo libro Crisis, no ruptura. Conocer, prevenir y superar las crisis de pareja, (Editorial Palabra), una obra nacida de más de 25 años de experiencia acompañando matrimonios y parejas desde el ámbito jurídico, la mediación y la orientación familiar. “Estoy muy ilusionada con este libro porque es el compendio de muchos años de trabajo y es una ilusión poder compartirlo”, confiesa María Álvarez de las Asturias a Religión Confidencial.
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Lejos de ofrecer recetas rápidas o discursos idealizados, el libro pone nombre a lo que muchas parejas viven en silencio: tensiones, desencuentros, silencios acumulados, reproches no dichos o expectativas frustradas. Y lo hace con una premisa clara: una crisis no es sinónimo de ruptura.
La crisis como cambio, no como amenaza
“Una crisis es un cambio”, explica María. “Muchas veces se identifica crisis con tensión o con ganas de romper, y no es así. Las crisis en el matrimonio significan cambios en la relación”. Cambios que pueden llegar tanto por circunstancias negativas como por hechos positivos: el nacimiento de un hijo, un ascenso profesional, una mudanza o una nueva etapa vital que pilla a cada miembro de la pareja en un momento distinto.
El problema, según las autoras, no es la crisis en sí, sino el miedo que le tenemos. “Quitarle miedo a la palabra crisis y dar herramientas para que los matrimonios vivan lo más contentos posibles” es uno de los objetivos centrales del libro. Porque evitar el conflicto —la conocida “técnica del avestruz”— no lo elimina: solo lo pospone y lo agrava.
Teoría y práctica: una propuesta distinta
Una de las aportaciones más novedosas del libro es su enfoque integral. “Desde el principio quisimos ofrecer una forma de entender el acompañamiento que une teoría y práctica”, explica María.
Su experiencia como canonista, Defensora del Vínculo en el Tribunal Eclesiástico de Madrid y ahora la primera mujer jueza del Tribunal Eclesiástico de Madrid, junto con la trayectoria de Mercedes Honrubia como abogada, mediadora y coach familiar, les ha permitido detectar una carencia habitual: mucha teoría sin herramientas prácticas, o intervención sin comprensión profunda de lo que está en juego.
En el libro se exponen casos reales en todos los capítulos, situaciones reconocibles que ayudan al lector a sentirse acompañado y comprendido. No es un libro pesimista, advierten desde el prólogo. “Contamos que hay cosas en el matrimonio que son normales. Hay personas que dicen que nunca han tenido una crisis, y eso es poco realista”.
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Mediación para seguir juntos, no para separarse
Otro de los puntos clave del libro es su defensa de la mediación como herramienta preventiva, no solo como paso previo a una ruptura. “Tradicionalmente la mediación se contemplaba para después de la separación, para que fuera menos traumática”, explica María Álvarez de las Asturias. “Nosotras la proponemos para evitar la ruptura”.
Los datos avalan esta apuesta: cerca del 90% de los casos que tratan a través de la mediación logran reconducirse. El 10% restante, en palabras de la autora, “tienen muy claro que no pueden o no quieren continuar juntos, y piden ayuda para comunicarlo a los hijos o para acompañar el duelo”. Incluso entonces, el acompañamiento marca la diferencia.
Cuando el silencio rompe más que la discusión
El libro también alerta de situaciones más graves, como lo que las autoras llaman la “muerte súbita del matrimonio”: cuando uno de los dos “coge la maleta y se va” sin previo aviso. “En muchas ocasiones”, explica María, “el que se va se ha callado durante mucho tiempo lo que no le gustaba”. La ausencia de conflicto visible no era paz, sino silencio acumulado.
Por eso, el libro insiste en la importancia de hablar, de aprender a expresar el malestar sin reproche, y de identificar dinámicas dañinas como el chantaje emocional. “Frases como ‘si no haces esto es que no me quieres’ o ‘si no pasas la Navidad con mi familia es porque no nos quieres’ encierran chantaje emocional”, explica. Muy distinto es expresar lo que a uno le duele sin exigir ni manipular.
Las 5C del matrimonio
Como síntesis, el libro propone las 5C del matrimonio como pilares para una relación sana: Comunicación, Confianza, Complementariedad, Coordinación y Compromiso. No como conceptos abstractos, sino como actitudes que se trabajan día a día, especialmente en los momentos difíciles.
Crisis, no ruptura no es solo un libro para parejas en dificultades. Es también una herramienta para quienes se preparan para el matrimonio, para profesionales que acompañan familias y para cualquier persona que quiera comprender que amar no es huir del conflicto, sino aprender a atravesarlo juntos.
Porque, como defienden sus autoras, codirectoras del Instituto Coincidir, la crisis no es el enemigo del amor. A veces, es la puerta hacia una forma más profunda y verdadera de vivirlo.
*Publicado en elconfidencialdigital.com



