La palabra therian viene del griego y significa bestia. Hoy se usa para describir a personas que se sienten animales. La mayoría son jóvenes, aunque también hay adultos en lo mismo. Algunos afirman que son lobos, gatos o perros y lo dicen con total seriedad.
A muchos esto les parece una rareza propia de las redes sociales. Sin embargo, es una situación que están enfrentando cientos de familias. Por eso conviene preguntarse cómo podemos aportar claridad desde lo cotidiano y no aumentar el caos.
Cuando somos niños tendemos a jugar a ser otras personas, superhéroes o animales. Eso ha sido parte normal de la infancia. Pero en el ambiente actual, donde se cuestiona la identidad humana y se promueve confusión en lo más profundo —¿quién soy yo?—, lo que antes era simplemente fantasía puede adquirir otro sentido. Por eso debemos ser muy cuidadosos al hablar y actuar frente a los niños.
Un caso concreto se presenta cuando están jugando y ladran diciendo que son un perrito. En ese momento conviene reafirmarle que es un niño. Si el adulto responde “qué perrito tan lindo”, aunque no tenga mala intención, el niño toma en serio lo que escucha.
En esa misma línea habría que pensar en ciertas aplicaciones del celular cuando, al tomar una foto, ponen hocico, orejas o lengua de animales en la cara de la persona. Parecen un simple entretenimiento, pero forman parte de un ambiente que diluye diferencias y desdibuja la identidad.
También ocurre que, en algunos hogares, el animal ocupa el lugar simbólico de un hijo y se le trata como si fuera una persona. Todo esto, aunque parezca inofensivo, contribuye a un clima cultural que confunde categorías básicas.
¿Qué hacer si un día un hijo insiste en que es un animal? Lo primero es dejarle claro que eso no es verdad. No se trata de burlarse ni de dramatizar, sino de afirmarle con serenidad y firmeza que no lo es.
La cultura se va formando con la repetición constante de conductas que se normalizan. Por eso conviene revisar cómo hablamos, qué celebramos y qué damos por válido en casa.
El libro del Génesis dice que el hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios. Ese es el fundamento de nuestra dignidad. Somos hombres o mujeres. Y eso no es modificable.
«¿Qué es el hombre para que te acuerdes de él? Lo hiciste poco menor que los ángeles, lo coronaste de gloria y de honor.» Salmo 8, 5-6
*Por Selma Samur de Heenan


