Una cuenta de ahorros es una herramienta esencial para que las personas mayores gestionen sus recursos con independencia, protección y tranquilidad.
La llegada de la tercera edad trae consigo cambios importantes en la forma de relacionarse con el dinero, y adaptarse a las aplicaciones bancarias o a los nuevos canales de pago puede representar un reto considerable en un mundo donde la tecnología avanza rápidamente.
Sin embargo, aprender a utilizar una y apoyarse en los canales digitales no solo es posible, sino que brinda una mayor autonomía y resguardo para el patrimonio. Conocer las herramientas financieras disponibles permite tomar el control de los ingresos y administrarlos de manera segura sin necesidad de depender completamente de terceros.
Los adultos mayores y las personas con analfabetismo digital enfrentan un problema que afecta a un sector particularmente vulnerable. Por eso, contar con una cuenta de ahorros facilita recibir mesadas, pensiones o subsidios directamente, sin necesidad de cargar efectivo ni exponerse a riesgos innecesarios en la calle.
Beneficios de tener el dinero en un lugar seguro
Prosperidad Social continúa con el sexto ciclo de pagos de Colombia Mayor, que se extenderá hasta el próximo 19 de agosto y beneficiará a cerca de tres millones de adultos mayores en condición de vulnerabilidad en todo el país.
Muchos de estos beneficiarios ya reciben sus recursos directamente en cuentas bancarias, evitando desplazamientos y largas filas.
Mantener el dinero en una cuenta ofrece ventajas concretas para quienes están en la tercera edad. En primer lugar, reduce el riesgo de pérdida o robo que implica manejar efectivo.
Además, permite llevar un registro claro de ingresos y gastos, lo que facilita el control del presupuesto mensual. Conocer el estado de las cuentas, revisar movimientos bancarios y entender los pagos ayuda a conservar autonomía y seguridad financiera.
Otro beneficio importante es la posibilidad de programar pagos automáticos de servicios públicos, arriendos o medicamentos, evitando olvidos o retrasos. Esto es especialmente útil para quienes viven solos o tienen dificultades de movilidad.
Aprovechar la banca digital puede facilitar de forma importante el manejo de las finanzas personales, destacando los siguientes beneficios: al ser una herramienta digital, no es necesario que tengas que desplazarte a sucursales físicas.
Cómo usar los canales digitales sin miedo
Los motivos son diversos: el tamaño de la letra, la desconfianza, el miedo a fraudes, la falta de cercanía, entre otros. Sin embargo, con paciencia y acompañamiento, es posible superar estas barreras. La clave está en comenzar con operaciones sencillas y avanzar poco a poco.
Conoce los canales digitales disponibles
Lo ideal es darles a conocer los canales electrónicos que tienen a su disposición (homebanking, tarjeta de crédito y débito, y cajero automático) y los beneficios de su uso para ayudarles a elegir la opción que más les convenga a la hora de realizar sus trámites bancarios.
Las herramientas digitales implementan sistemas de seguridad muy robustos que pueden llegar a ser incluso más seguros que los métodos tradicionales. Por ejemplo, cada vez que realices movimientos de dinero, puedes recibir notificaciones a tu correo electrónico o vía SMS.
Adopta buenos hábitos de seguridad
Es fundamental recordar que la seguridad en la banca digital no depende solo de la tecnología, sino también de buenos hábitos. Siempre cierra tu sesión al terminar de operar. Esto evita que terceras personas puedan acceder a tu cuenta.
Además, nunca compartas contraseñas ni códigos de verificación con nadie, ni siquiera con familiares, a menos que exista plena confianza.

Consejos para evitar fraudes y estafas
Los adultos mayores se han convertido en uno de los objetivos principales de los ciberdelincuentes. Estos delincuentes aprovechan factores como la brecha tecnológica para crear estafas cada vez más elaboradas, con el fin de obtener dinero e información personal.
Los correos electrónicos falsificados suelen simular comunicaciones de bancos o tiendas departamentales, solicitando ingresar datos personales en enlaces que conducen a sitios engañosos.
Por otra parte, las llamadas telefónicas fraudulentas emplean argumentos de seguridad bancaria o urgencias familiares con el fin de recolectar información o persuadir para transferir de inmediato.
Una de las más habituales es la del hijo en apuros. En este caso, los delincuentes suelen enviar un mensaje al móvil de la víctima haciéndose pasar por su hijo u otro familiar.
En él le dicen que se encuentran en una situación complicada y que necesitan que les envíe dinero. Ante cualquier solicitud urgente de dinero, lo mejor es verificar directamente con el familiar llamando al número conocido.
Para protegerse, es importante seguir estas recomendaciones prácticas:
- No respondas correos electrónicos que pidan tus datos bancarios o contraseñas. Los bancos nunca solicitan información confidencial por email.
- Revisar la calidad visual: los mensajes de fraude suelen contener errores ortográficos, logotipos de mala calidad o remitentes con direcciones de correo genéricas y extrañas.
- Bloquear interacciones sospechosas: se aconseja no dar clic a enlaces que prometan premios o alerten sobre supuestos bloqueos de cuenta, así como evitar responder a números desconocidos.
- Revise sus estados de cuenta en cuanto los reciba y busque transacciones no autorizadas o sospechosas. Si encuentra alguna, repórtela a su banco de inmediato.
- Implementar candados digitales: es fundamental activar la autenticación en dos pasos en todas las aplicaciones financieras y de mensajería disponibles en el celular del usuario.
Recomendaciones para familiares y acompañantes
Para reducir esta brecha digital y su impacto en las finanzas es necesario que las instituciones, familia y sociedad unan esfuerzos para acompañar, orientar y motivar el uso seguro de los medios digitales, la banca en línea y aplicaciones financieras que pueden ayudar a resolver sus necesidades de una forma simple.
Especialistas recomiendan que los adultos mayores mantengan participación activa en el manejo de su dinero, incluso cuando reciban ayuda de familiares o personas de confianza. Esto significa involucrarlos en las decisiones, explicarles cada paso y permitirles conservar el control sobre sus recursos.
La comunicación es muy importante, por lo que plantearles las ventajas de tu ayuda podría hacerlos comprender tus intenciones y, en muchos casos, desligarse de los problemas emocionales o el estrés que les puede generar manejar su dinero en una edad avanzada..
Una buena técnica, por ejemplo, consiste en armar una guía paso a paso sobre cómo realizar las operaciones más cotidianas para que puedan tenerla a mano y consultarla cada vez que sea necesario. Esto les da confianza y les permite practicar a su propio ritmo.
Es importante también estar atentos a señales de abuso financiero. Muchos abusos no se denuncian porque los mayores evitan afectar a sus propios hijos.
Por eso, mantener una comunicación abierta y respetuosa es clave para que la persona mayor se sienta cómoda compartiendo cualquier inquietud o sospecha.

La tercera edad no tiene por qué ser sinónimo de vulnerabilidad financiera. Con las herramientas adecuadas, educación y apoyo familiar, los adultos mayores pueden manejar su dinero con seguridad, dignidad y autonomía.
Aprender a usar una cuenta de ahorros y los canales digitales es un paso hacia la independencia y la tranquilidad en esta etapa de la vida.



